Somos Corredores populares, no lo olvidamos. Los corredores profesionales viven de las carreras y tienen unas cualidades físicas únicas que les permiten conseguir las marcas que hacen. Es su trabajo. Normalmente son gente de constitución muy delgada y fibrosa, con porcentajes de grasa corporal bajísima y con unas cualidades para el deporte excepcionales. Pero la mayoría de los mortales no somos así y obsesionarse por alcanzar un ideal físico, aunque el objetivo sea un mejor rendimiento deportivo, a la larga no nos traerá más que problemas.
 
Muchas empiezan a correr para liberar tensiones, para descargar adrenalina, para compensar el estrés de la vida diaria, y poco a poco, ese estress y autoexigencia se trasladan al hobby. ¿No es un sinsentido?
 
Yo creo que debemos hacernos constantemente estas preguntas: "¿Para qué estoy haciendo lo que hago? ¿Qué me aporta esta actividad?" Si las respuestas están muy lejos de "porque me siento bien", "porque mi vida es mejor así" o "porque disfruto haciéndolo", quizás tenemos que plantearnos que hemos cruzado la delgada linea que separa el esfuerzo razonable de la obsesión.
 
A veces es difícil encontrar el punto medio, pero, una vez más, tiraremos de los clásicos, es este caso griegos, como ya dijo Aristóteles: "En el punto medio está la virtud". ¿Quienes sómos nosotros para contradecir a siglos de sabiduría?
 
 
FUENTE: REVISTA RUNNERSWORLD 121; ANA GONZÁLEZ-MADROÑO.